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En muchas ocasiones recibimos en nuestro correo y por  via telefónica mensajes de personas que nos informan desean sacar de sus hogares a perritos o gatitos que han sido animales de compañía por la presencia de enfermedades asociadas a “alergias” a los mismos.

Si tienes predisposición a no tolerar el pelo y todas aquellas partículas que te causan sensibilidad por el contacto con animales, hay muchas maneras de sobrellevar los síntomas sin que estas incluyan retirar el animal del hogar y en muchas ocasiones abandonarlo.

Las alergias se causan cuando nuestro animal de compañía  expele partículas de su cuerpo que penetran en el organismo, y el cuerpo genera una reacción de hipersensibilidad en el sistema inmune con la producción de anticuerpos. Si esto sucede, se inflama la mucosa nasal, ocular y bronquial y, finalmente, se provoca con una sintomatología común asociada a un cuadro de reacción alérgica. Los alérgenos o partículas del cuerpo del animal   desencadenan la liberación de histamina y de otras sustancias químicas, y producen una inflamación en la mucosa nasal, ocular o bronquial, que derivará en los síntomas típicos de la reacción alérgica. Es claro que los culpables de la alergia no son los animales sino el funcionamiento de nuestro propio organismo que puedes hacernos alérgicos a muchas otras sustancias del ambiente que nos rodea.

En el mundo aproximadamente un 15% de la población sufre de alergias por el contacto animal y si a esto se le suma la población que padece de asma, la estadística aumenta a un 20%.

Cualquier animal de pelo o plumas puede ocasionar alergia en personas predispuestas genéticamente. Existen aproximadamente  366 especies de animales capaces de producir enfermedades alérgicas en los seres humanos. Los gatos y los perros son la causa más frecuente, debido a que son las mascotas más comunes, pero se ha descrito alergia a otros muchos animales, como caballos, conejos, cobayas, hámsters, ratas, ratones, jerbos, chinchillas, hurones, ardillas, aves domésticas, iguanas y otros reptiles, etc.

Contrariamente a lo que se piensa, el pelo no es el principal causante de la alergia a los animales, sino las partículas de caspa, que contienen los alérgenos formados en las secreciones de las glándulas sebáceas y salivares. En los animales, igual que en las personas, la piel, al ir renovándose, se va desprendiendo poco a poco en forma de escamas microscópicas. Las secreciones que contienen los alérgenos quedan adheridas al pelo y a la capa córnea de la piel. Al descamarse se originan pequeñas partículas capaces de permanecer flotando en el aire durante largos períodos de tiempo y, cuando son inhaladas, ocasionan síntomas alérgicos en nariz, ojos y vías respiratorias. Estas partículas caen lentamente y se depositan en el suelo o en el mobiliario; pero, ante pequeños movimientos, vuelven a suspenderse en el aire. Por este motivo, los pacientes alérgicos a animales notan síntomas tan pronto ingresan donde los hay, aunque no estén presentes en ese momento. El pelo también puede causar alergia, pero con menos frecuencia ya que se deposita en el suelo y no permanece en el ambiente.

Es importante conocer que no siempre es el animal  el causante de los síntomas alérgicos, sino factores asociados al animal o a su entorno, como la presencia de garrapatas y otros parásitos suyos. La proliferación excesiva de ácaros que se alimentan de la caspa del animal o de los hongos que proliferan en ambientes con humedad puede ser el origen de la alergia en los humanos; también el uso de insecticidas y otros productos químicos para su cuidado, o el propio alimento de los animales, como el alpiste, la linaza y los cañamones de la comida de los pájaros, o la larva roja de mosquito (quironómidos) utilizada como alimento de los peces de acuarios. Todos estos factores deben ser tenidos en cuenta al estudiar la alergia a animales.

En la comunidad científica existen discusiones acerca de si es posible dejar de ser alérgico a un animal, se ha descubierto que la exposición continuada a niveles elevados de alérgenos puede inducir una forma de tolerancia, de manera que la persona alérgica se encuentra cada vez con menos síntomas. En los alérgicos a los gatos se ha descrito que cuando hay varios gatos se  puede llegar a tolerar la presencia de estos animales. Sin embargo, si la persona alérgica deja de estar en contacto por un tiempo con el animal que le provoca la alergia y regresa al contacto puede desencadenarse rápidamente una crisis alérgica.

Tips para manejar las alergias a los animales

Considerando lo descrito previamente sugerimos acciones que llevaran a que disminuyan significativamente las respuestas alérgicas a los animales:

1. Bañar periódicamente al animal de compañía  con jabones que disminuyan la generación de caspa, los cuales encuentras en las tiendas veterinarias especializadas.

2. Evitar tener contacto con su boca o su saliva,

3. Revisa el nivel de toxicidad de tu cuerpo. Muchas de las patologías relacionadas con las alergias se producen porque estás predispuesto.

4. Evitar el consumo constante de alimentos con saborizantes y químicos artificiales que activan las alergias y la inflamación de las mucosas.

5. Peinar a tu mascota frecuentemente. Esto ayudará a remover las partículas que causan alergias y evita la acumulación de las mismas.

6. Acude a consulta con un médico alternativo quien te suministre un tratamiento que ayude a la desinflamación de las mucosas.

7. Usa soluciones tópicas o inhaladas antiinflamatorias con extractos naturales, las cuales te ayudarán a combatir la rinitis de origen viral, bacteriano o alérgico y la sinusitis aguda y crónica.

8. Mantén a tu mascota en lo posible lejos de tu habitación o del lugar en donde duermes.

9. Limpia el polvo de la casa periódicamente. Si tienes animales evita el uso de tapetes y cortinas que puedan almacenar el polvo.

10. Reemplaza la ropa de cama frecuentemente también. Estos elementos pueden almacenar partículas alergénicas con facilidad.

11. Las camas y cojines para los animales deberían limpiarse regularmente y estar ubicados en una zona apartada.

12. Conviene ventilar la vivienda a menudo, y pueden utilizarse sistemas de purificación de aire que contengan filtros de alta eficiencia HEPA.

13..Realizar una limpieza minuciosa de la vivienda con aspiradores con filtros HEPA sobre todo en colchones, almohadas, muebles tapizados y cortinas, donde se depositan más los alérgenos de animales.

14. Frotar regularmente a la mascota, de 2 a 4 veces por semana, con una toalla húmeda.

15. Existen en el mercado algunas lociones no tóxicas que, aplicadas una vez a la semana sobre el pelo del animal lo humedecen, y evitan que se desprenda tanta caspa, ya que encapsulan los alérgenos de la caspa y disminuyen su concentración al 15-20% aproximadamente. Antes de la primera aplicación, es conveniente cepillar o peinar meticulosamente al animal, para que se desprenda la mayor cantidad posible de pelos sueltos. Después, se humedece un paño con la loción tópica y se fricciona con cuidado la piel del animal. La aplicación se debe efectuar siguiendo la dirección del pelo, y luego en sentido opuesto.

Finalmente: Hay un alternativa de   tratamiento con vacunas o inmunoterapia con alérgenos de animales, el cual debe considerarse su empleo en personas que voluntariamente deciden no retirar el animal de la vivienda.

Consejo: si usted o algún habitante de su hogar es alérgico a los animales no se debe considerar el llevar uno a la casa, recordemos que el trauma del abandono impacta negativamente a los animales.

Dra Martha Ciro Aguirre

Presidenta ADA

Referencias.
Alergias a las mascotas y a otros animales. Dr. Manuel de las Heras G.Médico especialista en
Alergología. Servicio de Alergología de la Fundación Jiménez Díaz, Madrid